miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Cofradía del Aguardiente de Orujo de Liébana presente junto a otras 90 cofradías enogastronómicas en el VII Congreso Europeo de Cambados











Unas noventa cofradías enogastronómicas de ocho países europeos participaron en el VII Congreso celebrado los días 6,7 y 8 de noviembre en Cambados y Santiago de Compostela y que tiene como presidenta de honor a la infanta Elena. La delegación con una representación más amplia resultó ser la de Italia, con 34 cofradías, seguida de España, con 32 entre las que se encontraban todas las cofradías cántabras, la Cofradía del Aguardiente de Orujo de Liébana, El Zapico, El Hojaldre, La Anchoa, El Queso, La Sidra y el Nacimiento del Ebro, acompañadas de Andrés Alonso y Fernando Andonegui, jefe de Recursos Turísticos y presidente regional de cofradías cántabras, respectivamente. En cuanto a Portugal, acudieron diez agrupaciones. Desde la vecina Francia llegaron seis cofradías; tres desde Bélgica; otras tantas de Grecia y sólo una de Estonia y otra de Hungría. Así, la pontevedresa localidad de Cambados reunió, en el primer fin de semana de noviembre, alrededor de quinientas personas (de las cuales medio centenar eran de Cantabria) ataviadas con sus singulares vestimentas, quienes no cesaron de comentar diferentes aspectos de una y otra culinaria mientras se degustó, paladeó y contrastó sabores y texturas. Para la celebración de este encuentro europeo en Galicia, la organización tuvo en cuenta la coincidencia con la celebración del Ano Cabanillas en Cambados y la inminencia del Año Santo.
Formando parte del evento El Zapico elaboró un cocido montañés que se acompañó de de productos típicos como quesos, anchoas, sobaos, hojaldres y como no podía ser de otra manera orujo de Liébana. No faltó de nada, ponencias y posterior desfile por las calles de Cambados desde el Pazo de Monte Sacro a Fefiñán llenaron de contenido y color el fin de semana internacional. Llegado el domingo, día en que los cofrades regresaban a sus distintos puntos de origen, fue la compostelana y archiconocida Plaza del Obradoiro el perfecto escenario en el que todos se congregaron para acudir a la celebración de la Misa del Peregrino en el interior de la catedral. Allí pudieron participar del culto religioso, que estuvo presidido por Julián Barrio, arzobispo de Santiago, y contemplar el mítico balanceo del poderoso botafumeiro así como el esfuerzo de los tiraboleiros, auténticos artífices de su funcionamiento.
Noticia en El Faro de Vigo
Noticia en El Diario Montañés

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